Racha

Lucas

A Lucas lo encontramos en una publicación de Facebook a fines del 2017. Mi pareja siempre fue acelerada e insistente y quería un perro ahora ya. Fuimos a buscarlo y habían varios cachorros por toda la casa y el dueño de los padres del Lucas toma uno y me lo pasa y me dice que lo tome para probar mientras elijo alguno. No pude soltarlo más, el que tenía en mis brazos fue el que nos llevamos.

Lucas llegó a nuestra casa y estaba muy asustado y trataba de esconderse bajo los muebles, pero poco a poco mi señora, Nicol, fue dándole confianza y llegó a ser el más regalón. Aunque fuera grande, le dimos acceso a toda la casa, se sube a los sillones, a la cama, mientras almorzamos en la mesa de centro para ver TV, él también come al lado para no quedarse solo comiendo en la cocina. Lucas es de esos perros que tiene que andar para todos lados junto a nosotros, lo llevamos varias veces a la playa, aunque nos costara encontrar un arriendo que lo aceptara. Lucas siempre fue el regalón de Nicol y ella enfermó primero el 2019 y estuvo 12 días hospitalizada. Durante ese período, Lucas me recibía en la puerta y salía corriendo a ver si Nicol se bajaba del auto y al no verla, hacía un leve llanto y me miraba con cara de pregunta. Cuando dieron de alta a Nicol, tuve que afirmarlo para que no se le tirara encima cuando finalmente llegó a la casa.

Ella estuvo en cama unos días más y Lucas siempre a su lado, a ella le costaba subir las escaleras y una vez se afirmó de la cola del Lucas y en lugar de correrse o no dejarla, Lucas caminaba más lento para esperarla y dejar que se apoyará en él. El tiempo siguió y pudimos empezar a trabajar fuera, pero luego vino la pandemia y otra vez nos quedamos en casa todos juntos, Lucas era el más feliz de no tener que estar solo. Mi casa tiene dos pisos y yo trabajaba abajo y Nicol arriba en un escritorio, por lo que Lucas no sabía con quién quedarse, estaba un rato conmigo y luego subía a estar con Nicol; se la llevaba así todo el día. Ahora último, Nicol ya no se sentía bien y Lucas se quedaba siempre a su lado, apoyaba su cabeza en las piernas de ella y le hacía unos ladridos suaves como para invitarla a jugar. Aunque le costaba, Nicol le tiraba un juguete para que él se lo trajera. Durante enero y febrero Nicol estuvo hospitalizada nuevamente y ese tiempo Lucas la extrañó mucho y yo también, obviamente. Cada vez que llegaba en el auto, él se paraba en dos patas en la puerta del pasajero para ver si venía y cuando finalmente pude llevarla a casa de alta, él corría en círculos alrededor de nosotros y traía sus juguetes a los pies de Nicol. Lamentablemente, luego del alta estuvimos súper enfocados en su recuperación yendo a diálisis y controles. Se notaba que Lucas quería más atención, así que mi suegra fue a ayudarnos para cuidar a mi señora y a regalonear a Lucas.

Al cabo de un tiempo, la enfermedad de mi señora se complicó más allá de lo que podríamos haber esperado y luego de una cirugía y una falla multisistémica ella falleció el mes pasado. Lucas la echa mucho de menos y la busca en el auto cada vez que llego y la busca por la casa sin entender mucho qué pasó, no se separa de mi lado en ningún momento y de hecho hasta está durmiendo junto a mí en la cama. Me ha dado mucho apoyo y un motivo para tratar de salir adelante, tengo que cuidarlo y por ende tengo que cuidarme yo. Nicol nos hace mucha falta a los dos, fue una pérdida inesperada y demasiado fuerte como para siquiera empezar a explicar cómo me siento, pero la vida siempre es un poquito más alegre con un perro al lado, te motiva a salir todos los días a pasear y te da solo amor sin pedir nada más a cambio. Lucas no ha dejado que me desplome y ahora él es mi todo, mi motivación y mis ganas de volver a pararme están ahí por él.

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